La Copa del Mundo de 2018 se convirtió en una nueva oportunidad para Brasil, que llegaba al torneo con la presión de recuperar su estatus como potencia del fútbol mundial tras la histórica derrota de 2014. La selección, liderada por Tite, se embarcó en una fase clasificatoria que, a pesar de un inicio titubeante, culminó en una notable recuperación.
Inicio complicado y recuperación
El ciclo de Tite comenzó con dudas. Tras la debacle en su territorio en 2014, donde Brasil fue humillado 7-1 por Alemania en las semifinales, la selección comenzó la fase de clasificación para el Mundial de 2018 con un rendimiento irregular. Sin embargo, a medida que avanzaba el torneo de clasificación, el equipo se fue consolidando, logrando una serie de victorias que le garantizaron su participación en el Mundial.
La llegada de Tite trajo consigo un cambio significativo en la mentalidad del equipo. El entrenador implementó un estilo de juego más sólido y defensivo, lo que permitió al equipo recuperar la confianza y comenzar a jugar con mayor cohesión. A pesar de las críticas iniciales, la selección terminó la fase de clasificación en la primera posición de la CONMEBOL.
Expectativas en el Mundial
Con la moraleja elevada, Brasil llegó a Rusia 2018 como una de las favoritas para alzarse con el trofeo. En la fase de grupos, el equipo mostró un rendimiento convincente, ganando sus tres partidos ante Suiza, Costa Rica y Serbia. Neymar, estrella del equipo, fue fundamental en el ataque, aunque su estado físico fue objeto de debate tras una lesión previa al torneo.
Eliminación en cuartos de final
Sin embargo, la ilusión se desvaneció en los cuartos de final, donde Brasil se enfrentó a Bélgica. En un partido marcado por la velocidad y la técnica del rival, Brasil se vio sorprendido por un gol en propia puerta de Fernandinho y otro tanto de Kevin De Bruyne. Aunque un gol de Renato Augusto recortó distancias, el tiempo no fue suficiente para revertir el marcador, y Brasil fue eliminado una vez más antes de alcanzar las semifinales.
La eliminación de Brasil en 2018 revivió las críticas sobre la falta de un verdadero plan de juego y la dependencia de figuras como Neymar.
Reflexiones post-Mundial
La actuación de Brasil en la Copa del Mundo de 2018 dejó lecciones importantes. Si bien el equipo mostró mejoras significativas bajo la dirección de Tite, la eliminación prematura refleja la constante presión que enfrenta la selección brasileña en cada torneo internacional. La expectativa de regresar a la cima del fútbol mundial sigue presente, pero los desafíos son evidentes.
A medida que Brasil se prepara para futuros torneos, la necesidad de un enfoque equilibrado y una visión a largo plazo se hace más clara. La historia del fútbol brasileño está llena de gloria, pero la realidad actual exige una reflexión profunda sobre cómo recuperar la esencia que alguna vez hizo del país un sinónimo de éxito en el deporte rey.