Las constructoras e ingenierías españolas han comenzado a ver en el sector hidráulico del Reino Unido una oportunidad de inversión sin precedentes. Con un mercado que podría alcanzar los 120.000 millones de euros, las empresas como Acciona, Ferrovial y ACS están tomando posiciones estratégicas en un ámbito que ha sido históricamente desatendido. Esta tendencia se ha acentuado tras la reciente crisis del agua en el país, que ha puesto de manifiesto la necesidad urgente de modernización y mejora en las infraestructuras existentes.

El contexto del sector hidráulico en Reino Unido

Desde la privatización de las compañías de agua en la década de 1980 bajo el gobierno de Margaret Thatcher, el sector ha enfrentado retos significativos. Las infraestructuras actuales, muchas de ellas construidas durante la era victoriana, no solo son obsoletas, sino que también son ineficientes. Según la Agencia Medioambiental británica, se estima que hasta el 19% del agua suministrada se pierde debido a filtraciones y tuberías deterioradas.

“En los últimos 20 años se ha invertido poco. Creo que las oportunidades están en el agua, aunque también en los centros de datos y la transmisión de energía.” - Steve Holmes, director general de Dragados

Este panorama ha llevado a un aumento de la presión pública para mejorar los servicios y ha creado un entorno propicio para la inversión extranjera. Las constructoras españolas, con su experiencia en grandes proyectos de infraestructura, están bien posicionadas para aprovechar esta situación.

Proyectos y oportunidades para las constructoras

Acciona, en colaboración con Typsa, ha presentado un plan de desalación en el Reino Unido valorado en 2.000 millones de euros, marcando un hito en la estrategia de la empresa en el mercado británico. Ferrovial, por su parte, ha logrado asegurar contratos significativos, incluyendo un marco de 1.750 millones de euros con Anglian Water, que abarca un programa vital de mejora de aguas costeras. Además, ha comenzado la renovación de la planta de tratamiento de aguas residuales de Slough, por un valor de 102 millones de euros.

Estos proyectos no solo representan una entrada importante de capital para las empresas involucradas, sino que también abordan problemas críticos de gestión del agua y calidad ambiental. Las constructoras españolas están aprovechando su experiencia en gestión de recursos hídricos y sostenibilidad para ofrecer soluciones innovadoras en un mercado que exige cambios radicales.

La situación se complica aún más por los efectos del cambio climático, que están alterando el patrón de precipitaciones en el país. Este verano, varias empresas, incluida Thames Water, aplicaron restricciones de consumo debido a la sequía prolongada. Esto resalta la necesidad de una infraestructura hidráulica moderna y eficiente que pueda adaptarse a los nuevos desafíos climáticos.

El interés de las constructoras españolas no solo es una respuesta a la crisis actual, sino que también refleja una estrategia a largo plazo para diversificar sus operaciones en mercados internacionales. Con el agua como un recurso cada vez más crítico, las oportunidades en este sector están destinadas a crecer en los próximos años.