La Copa Mundial de la FIFA 2026, que se celebrará en Estados Unidos, Canadá y México, será la más grande de la historia con 48 equipos y 16 ciudades anfitrionas. Este aumento del 50% en el número de equipos respecto a ediciones anteriores ofrece un escaparate sin precedentes para los patrocinadores. Sin embargo, esta expansión también supone un aumento notable en la complejidad logística y de marketing para las marcas involucradas.

Un escaparate global más amplio

La decisión de la FIFA de ampliar el torneo ha generado expectativas de ingresos sustancialmente mayores. Se estima que los ingresos por patrocinio alcanzarán los 2.800 millones de dólares, superando los 1.800 millones de dólares generados en el Mundial de Catar 2022. Este crecimiento refleja la promesa de una mayor exposición mediática, más contenido y oportunidades de hospitalidad para las marcas.

FIFA espera generar 2.800 millones de dólares en ingresos por patrocinio del Mundial 2026.

Además, el torneo se proyecta para alcanzar a miles de millones de espectadores en todo el mundo, lo que ofrece a las marcas una plataforma incomparable para captar nuevos mercados y audiencias. El reto, sin embargo, radica en cómo estas marcas eligen activar sus patrocinios de manera efectiva en un entorno tan disperso y diverso.

Complejidades de la activación

El incremento en el número de sedes y países anfitriones introduce desafíos significativos. Según Ricardo Fort, ex director de patrocinios globales en Coca-Cola y Visa, los patrocinadores ahora deben planificar no solo un evento, sino docenas de eventos interconectados que operan en diferentes zonas horarias y entornos regulatorios. Esto requiere una planificación estratégica meticulosa para evitar diluir el impacto de sus campañas.

Un aspecto crucial que las marcas deben considerar es el aumento de los costes de activación. Aunque asegurar los derechos de patrocinio puede costar hasta 100 millones de dólares, el verdadero gasto se produce en la implementación de estas asociaciones, que incluye logística, personal, experiencias para los clientes y hospitalidad, especialmente en un torneo que se extiende durante cinco a seis semanas.

Brad Ross, director de marketing de Bank of America, destaca la necesidad de haber tenido más tiempo para prepararse, una opinión compartida por muchas otras marcas involucradas. Con el evento a punto de comenzar, las empresas deben perfeccionar sus planes para maximizar el retorno de inversión.

Perspectiva a largo plazo

El Mundial de 2026 no solo representa una oportunidad inmediata para las marcas, sino que también puede establecer un precedente para futuros eventos deportivos internacionales. El éxito o fracaso de las estrategias de patrocinio en este evento ampliado ofrecerá lecciones valiosas sobre cómo manejar la complejidad y el alcance de eventos de esta magnitud.

Las marcas que logren equilibrar la escala con una disciplina estratégica tienen el potencial de obtener beneficios significativos. Sin embargo, el fracaso en adaptarse a las nuevas demandas podría resultar en una inversión sin el retorno esperado. A medida que las empresas afinan sus estrategias, el Mundial 2026 será un caso de estudio crítico sobre el poder y los desafíos del patrocinio en el deporte moderno.