La expansión internacional de la NFL ha sido un tema recurrente en los últimos años, especialmente desde que el comisionado Roger Goodell expresó su confianza en que la liga tendrá equipos fuera de Estados Unidos. Este fenómeno no solo responde a la creciente popularidad del fútbol americano a nivel global, sino también a la necesidad de diversificar las fuentes de ingresos y atraer a nuevos aficionados. Sin embargo, esta ambición viene acompañada de desafíos logísticos significativos que no deben ser subestimados.
El despliegue internacional: cifras y logística
La temporada 2026 marcará un hito en la historia de la NFL, con un total de nueve partidos internacionales programados, que incluyen las primeras visitas a ciudades como Melbourne, Río de Janeiro y París. El equipo de los San Francisco 49ers, por ejemplo, se aventurará a recorrer 38,105 millas, un récord absoluto para la liga, lo que subraya la magnitud de los desplazamientos necesarios.
Los equipos de la NFL deben prepararse con antelación para estos viajes, comenzando desde la obtención de pasaportes y visados hasta la logística de envío de equipamiento y provisiones. Al llegar al destino, se enfrentan a nuevos retos, como la adaptación a instalaciones desconocidas y el desfase horario. Para el partido en Melbourne, los 49ers planean llegar una semana antes para adaptarse a la diferencia de 17 horas, mientras que los Rams adoptarán un enfoque más directo, lo que pone de relieve la falta de un protocolo universal para gestionar estos desplazamientos.
“El 55.4% de los jugadores de la NFL no desearían jugar en un equipo extranjero”, según una encuesta anónima realizada en 2023.
Consideraciones competitivas y de planificación
La programación de partidos también se convierte en un aspecto crítico. La liga se ha mostrado cautelosa al programar partidos para equipos que regresan de viajes internacionales, evitando que jueguen encuentros de jueves por la noche inmediatamente después. La introducción de una franquicia internacional abriría un nuevo debate sobre cómo estructurar el calendario. ¿Se programarían períodos prolongados de partidos en casa seguidos de semanas de desplazamientos? Esta incertidumbre podría requerir la creación de instalaciones de entrenamiento en EE. UU. para minimizar el tiempo de los jugadores en el extranjero.
Además, la atracción de talento se complica si se considera la posibilidad de que los jugadores no estén dispuestos a firmar contratos con equipos basados en otros países. La encuesta citada anteriormente indica que la mayoría de los jugadores (55.4%) se oponen a esta idea. Esto plantea preguntas sobre cómo una franquicia internacional podría operar en el mercado de fichajes y si sería viable desde el punto de vista comercial.
La NFL ya ha experimentado con la expansión internacional mediante la realización de partidos en Londres, donde se han disputado 42 encuentros desde 2007. Los Jacksonville Jaguars se han posicionado como el equipo de Londres, jugando un partido en el estadio de Wembley cada temporada desde 2013, salvo por la temporada afectada por la pandemia de 2020. Esta experiencia ofrece un marco de referencia para evaluar cómo podría llevarse a cabo una expansión más amplia.
Implicaciones económicas y estratégicas
La posibilidad de establecer franquicias en el extranjero no solo tiene implicaciones logísticas, sino también económicas. Los ingresos derivados de derechos de televisión, patrocinios y venta de entradas podrían ser sustanciales, pero todo depende de la capacidad de la liga para gestionar eficazmente los desafíos que plantea la logística internacional y la atracción de talento. Con el potencial de aumentar hasta 16 partidos internacionales en el futuro, la NFL deberá analizar detenidamente cómo equilibrar la emoción de la expansión con las realidades operativas.
De cara al futuro, la expansión internacional de la NFL puede ofrecer oportunidades únicas para el crecimiento del deporte, pero requiere un enfoque estratégico bien fundamentado que contemple tanto las necesidades de los equipos como las expectativas de los jugadores y aficionados. A medida que la liga continúa explorando estas posibilidades, será crucial mantener un diálogo abierto sobre los desafíos y las oportunidades que presenta esta ambición global.

