La figura de Alan Rothenberg es ineludible al hablar del desarrollo del fútbol en Estados Unidos. Como arquitecto del Mundial de 1994, Rothenberg sentó las bases para que el deporte rey encontrara su espacio en un mercado dominado por el fútbol americano, el béisbol y el baloncesto. Con el Mundial de 2026 en el horizonte, su influencia sigue siendo palpable.

El impulso del Mundial de 1994

El Mundial de 1994 fue un catalizador para el fútbol en Estados Unidos. Según Rothenberg, este evento no solo elevó el perfil del deporte a nivel nacional, sino que también sirvió como plataforma para el lanzamiento de la Major League Soccer (MLS) en 1996. La liga ha crecido de manera exponencial, tanto en términos de audiencia como en la valoración de sus franquicias.

"El éxito del Mundial de 1994 fue el inicio de una nueva era para el fútbol en EE.UU., sentando las bases para la MLS".

Desde entonces, la MLS ha experimentado un crecimiento significativo. En 1996, la liga comenzó con 10 equipos; para 2026, se espera que cuente con 30 franquicias. Este aumento en el número de equipos refleja un creciente interés y una inversión sostenida en la infraestructura del fútbol en el país.

El Mundial 2026 y su impacto

El próximo Mundial, a celebrarse en 2026, se presenta como una oportunidad para consolidar la posición del fútbol en el mercado deportivo estadounidense. Rothenberg opina que el evento podría ayudar a que el fútbol se convierta en el segundo deporte más popular del país, superando al béisbol o al baloncesto.

El torneo también ha despertado el interés de inversores famosos. Celebridades de alto perfil están invirtiendo en equipos de fútbol, no solo en Estados Unidos sino a nivel global. Este fenómeno refleja un cambio en la percepción del fútbol como una inversión lucrativa y con potencial de crecimiento a largo plazo.

Sin embargo, Rothenberg también advierte sobre los desafíos. Uno de los problemas destacados es el precio de las entradas. En su opinión, FIFA debería haber adoptado una estrategia de precios más accesible para aumentar la asistencia y el interés general por el deporte durante el torneo.

Perspectivas futuras

Mirando hacia el futuro, Rothenberg se muestra optimista. Su visión incluye no solo un crecimiento en la base de aficionados, sino también en la calidad del juego y la infraestructura existente. El Mundial de 2026 podría ser un momento decisivo para que el fútbol finalmente se afiance en el competitivo panorama deportivo estadounidense.

En cuanto a sus predicciones para el Mundial, Rothenberg se inclina por una final entre Argentina y España, dos de las potencias tradicionales del fútbol mundial. A medida que se acerca el torneo, la atención del mundo deportivo se centrará en cómo Estados Unidos maneja este evento de magnitud global y qué legado dejará para el futuro del fútbol en el país.