La retirada de Victoria en 2023 como sede de los Juegos de la Commonwealth 2026 no solo puso en peligro el evento de ese año, sino que también amenazó la existencia de los Juegos tal como los conocemos. Este evento, que comenzó como los Juegos del Imperio Británico en 1930, ha evolucionado para convertirse en una plataforma global para naciones que buscan un escaparate internacional, a menudo eclipsado por el Comité Olímpico Internacional o las Naciones Unidas.

El desafío de los costos crecientes

El caso de Victoria fue ilustrativo de un problema más amplio que afecta a las ciudades anfitrionas de eventos deportivos de esta magnitud: el costo creciente de organizar los Juegos. Victoria se retiró debido a que los costos estimados superaron los 5 mil millones de dólares australianos (3.46 mil millones de dólares estadounidenses), a pesar de los planes para un evento más eficiente y descentralizado.

"La decisión de Victoria fue financiera. Los costos se dispararon, superando las estimaciones iniciales por unos 5 mil millones de dólares australianos", informa SportsPro.

Este crecimiento descontrolado de los costos ha sido una tendencia preocupante, que ha llevado a la retirada de otras ciudades potenciales y ha puesto en duda la viabilidad futura de los Juegos de la Commonwealth.

Glasgow como salvación y modelo a seguir

A pesar de los desafíos, Glasgow ha surgido como la sede para un nuevo tipo de Juegos, más reducido y sostenible, que espera servir de modelo para el futuro. Katie Sadleir, directora ejecutiva de Commonwealth Sport, ha reconocido que la retirada de Victoria fue un catalizador para reexaminar el modelo de organización de los Juegos. Sadleir comenta que la organización ya había identificado la necesidad de mayor sostenibilidad antes de que Victoria se retirara, pero este evento aceleró el proceso.

La elección de Glasgow no es fortuita. La ciudad escocesa ya había demostrado su capacidad organizativa en los Juegos de 2014, los cuales fueron un éxito en términos de asistencia, organización y beneficios económicos para la región. Este nuevo enfoque busca replicar ese éxito sin los excesivos costos asociados.

Implicaciones para el futuro de los eventos deportivos

El caso de Glasgow 2026 podría ser un precedente importante para otros eventos deportivos internacionales que enfrentan problemas similares de sostenibilidad financiera. La reducción del tamaño y la descentralización del evento no solo podrían hacer que los Juegos de la Commonwealth sean más accesibles para otras ciudades, sino que también podría inspirar a otros eventos a reconsiderar sus propios modelos organizativos.

En última instancia, si Glasgow 2026 tiene éxito, podría señalar un cambio de paradigma en cómo se organizan grandes eventos deportivos en todo el mundo, priorizando la viabilidad financiera y la sostenibilidad sin sacrificar el impacto deportivo y cultural.