La Euroliga de baloncesto, una de las competiciones más prestigiosas a nivel europeo, ha iniciado un proceso de transformación significativo hacia un modelo de franquicias. Este cambio estratégico busca expandir la liga a 24 equipos para la temporada 2027-2028, una maniobra que ha captado rápidamente la atención de inversores y clubes. El interés es palpable: se han presentado más de veinte propuestas de inversión, acumulando un potencial de inversión que supera los 1.200 millones de euros.
Nuevo modelo de expansión
La decisión de adoptar un modelo de franquicias se enmarca en un plan estratégico que persigue el crecimiento sostenible y la estabilidad económica de la competición. Actualmente, la Euroliga cuenta con trece licencias permanentes que se convertirán en franquicias de larga duración sin coste adicional para los clubes, en reconocimiento de su contribución histórica. Además, se añadirán hasta ocho nuevas franquicias, manteniendo dos plazas deportivas para los finalistas de la EuroCup y reservando la posibilidad de otorgar wild cards.
"El interés de los inversores aumenta cada semana y confirma la enorme oportunidad que tenemos para acelerar el crecimiento de nuestro deporte", afirmó Chus Bueno, consejero delegado de Euroleague Basketball.
La dinámica de las franquicias no será uniforme. El precio de entrada será determinado individualmente, considerando factores como la importancia estratégica del mercado, el peso histórico del club en la competición, y la base de seguidores. Ciudades como Roma, Berlín y Londres han emergido como focos de interés debido a su potencial de crecimiento comercial y deportivo.
Implicaciones para el baloncesto europeo
La transición hacia un modelo de franquicias en la Euroliga podría tener implicaciones significativas para el baloncesto europeo. Primero, el aumento del número de equipos podría traducirse en un mayor alcance y visibilidad para la competición, atrayendo a nuevos seguidores y aumentando los ingresos por derechos de televisión y patrocinio.
Además, el modelo de franquicias ofrece una mayor estabilidad financiera para los equipos, al garantizar su participación en la competición durante un periodo prolongado. Esto a su vez podría fomentar inversiones a largo plazo en infraestructuras y desarrollo del talento, beneficiando a toda la comunidad del baloncesto europeo.
Sin embargo, también plantea desafíos, particularmente en términos de equidad competitiva. La introducción de un modelo de franquicias puede limitar la movilidad ascendente de los equipos de menor tamaño, consolidando el poder en manos de los clubes más ricos y bien establecidos.
Perspectivas futuras
La Euroliga enfrenta un momento crucial en su evolución. Al adoptar un modelo de franquicias, busca no solo aumentar su competitividad, sino también su atractivo económico. La respuesta inicial del mercado ha sido positiva, y las próximas etapas del proceso de selección serán fundamentales para determinar el éxito del proyecto.
En un horizonte de tres a cuatro años, la Euroliga espera que el valor de la inversión inicial y la valoración de las franquicias se duplique. Esta proyección, junto con el creciente interés de los inversores, sugiere un futuro prometedor para la competición. No obstante, será esencial gestionar cuidadosamente las transiciones para asegurar que el crecimiento económico no comprometa la integridad deportiva de la liga.
