La Fórmula 1, una de las competiciones deportivas más influyentes y tecnológicamente avanzadas del mundo, ha dado pasos significativos hacia su objetivo de convertirse en una entidad con emisiones netas de carbono nulas para el año 2030. Según su revisión anual de la temporada 2025, la categoría ha logrado reducir su huella de carbono total en un 35% desde la línea base de 2018, y un 12% en comparación con el año anterior, 2024.
Transición logística y combustibles sostenibles
Uno de los factores clave en esta reducción ha sido la transición del transporte aéreo al marítimo para el traslado de equipos, lo que ha permitido una disminución del 21% en las emisiones logísticas año tras año, y un 29% desde 2018. Este cambio, junto con la inversión en combustibles de aviación sostenibles, ha sido fundamental para lograr estos resultados. Ellen Jones, responsable de medio ambiente, social y gobernanza de la F1, subrayó la importancia de estas medidas: "Al duplicar la inversión del deporte en combustible de aviación sostenible y hacer nuestra primera inversión en combustible marítimo sostenible, estamos impulsando reducciones adicionales de emisiones".
"La plataforma mejora la precisión y transparencia de los cálculos con visibilidad sobre la entrada de datos, categorización y metodología de cálculo", afirmó un comunicado de la F1 sobre su sistema de reporte de emisiones.
Reorganización del calendario y su impacto
Otra estrategia crucial ha sido la reorganización del calendario de carreras para optimizar la logística y reducir el impacto ambiental. Por ejemplo, la decisión de realizar los Grandes Premios de Miami y Canadá de manera consecutiva en 2025, en lugar de intercalar carreras europeas, redujo las emisiones de carbono relacionadas con logística y viajes en casi un 3%. Esta táctica se ha replicado con otros eventos, como el cambio del Gran Premio de Japón a la primavera para agruparlo con las carreras de Australia y China.
Desde 2026, la F1 ha comenzado a exigir el uso de combustibles avanzados sostenibles en las carreras, que reducen las emisiones de gases de efecto invernadero en un 80% en comparación con los combustibles fósiles tradicionales. Aunque las emisiones de las propias competiciones son una pequeña fracción del total, esta medida subraya el compromiso del deporte con la sostenibilidad.
Perspectivas y el camino hacia 2030
El presidente y CEO de la F1, Stefano Domenicali, destacó que estos logros han sido posibles gracias al esfuerzo colectivo de todos los actores del deporte para reducir su impacto ambiental. "Desde la racionalización del calendario hasta la mayor inversión en combustibles sostenibles y soluciones energéticas alternativas, hemos reducido nuestra huella mientras el deporte sigue creciendo y alcanzando nuevas audiencias en todo el mundo", afirmó Domenicali.
La F1 se encuentra ahora en una posición envidiable en el ámbito del deporte global, no solo por sus avances tecnológicos y competitivos, sino también por su compromiso con la sostenibilidad ambiental. Con el horizonte de 2030 cada vez más cercano, el deporte se presenta como un ejemplo de que las operaciones sostenibles a escala global no solo son posibles, sino que pueden lograrse sin comprometer el crecimiento y la expansión.

