La decisión de Alantra Private Equity de considerar la venta de Surexport, una de las principales empresas españolas de producción y exportación de frutos rojos, revela tanto las dinámicas del mercado de capital riesgo como el potencial del sector agroalimentario. Esta operación, que podría lanzarse después del verano, subraya la capacidad de creación de valor de Alantra desde su adquisición en 2020.
Un crecimiento impulsado por capital estratégico
Surexport, fundada en 1994 en Huelva, ha experimentado un notable crecimiento bajo la dirección de Alantra. Tras adquirir la mayoría del capital en 2020, Alantra ha catalizado el desarrollo de la empresa, que ha visto duplicar sus ingresos hasta alcanzar una cifra de facturación cercana a los 400 millones de euros. Destaca que aproximadamente un 75% a 80% de estos ingresos provienen de mercados internacionales, evidenciando su capacidad de expansión global.
La refinanciación reciente de 250 millones de euros para prolongar vencimientos y obtener condiciones más favorables, incluyendo un préstamo de 150 millones para nuevas inversiones, es un claro reflejo de la estrategia de crecimiento agresivo y sostenido de Surexport. "En este periodo, la compañía ha invertido 200 millones en su crecimiento orgánico e inorgánico, con cuatro adquisiciones en España, Marruecos y Países Bajos," según fuentes del mercado.
Implicaciones y perspectivas del mercado
La potencial venta de Surexport, valorada en más de 600 millones de euros, no solo representa un éxito para Alantra, sino también una prueba del apetito del mercado financiero por activos en el sector agroalimentario. El interés por parte de inversores financieros podría estar impulsado por la sólida posición de Surexport en el mercado europeo y su capacidad para seguir expandiéndose en otros territorios.
La facturación de Surexport se sitúa próxima a los 400 millones de euros, de los cuales alrededor del 75% o el 80% proceden del extranjero.
Además, la posible reinversión de Alantra a través de un fondo de continuación podría garantizar una transición suave y mantener el impulso estratégico que ha caracterizado su gestión. Esto podría también asegurar que la familia fundadora, que seguirá al frente del negocio, continúe liderando la empresa hacia nuevos horizontes.
La operación, que cuenta con ING como asesor financiero, refleja una tendencia creciente en el sector de capital riesgo donde las gestoras no solo buscan una salida rentable de sus inversiones, sino también asegurar la continuidad y expansión de las mismas a través de vehículos alternativos.
En un panorama más amplio, la desinversión en Surexport podría servir como referencia para futuras operaciones en el sector agroalimentario, un ámbito que ha demostrado ser resiliente y atractivo para el capital internacional. Con las condiciones de mercado actuales y el interés renovado en la sostenibilidad y la seguridad alimentaria, Surexport se posiciona como un activo valioso para cualquier cartera de inversión diversificada.


