La evolución del maratón como un activo comercial ha transformado la forma en que se perciben estos eventos dentro del ecosistema deportivo global. Tradicionalmente, el éxito comercial en el deporte se medía por audiencias y patrocinios. Sin embargo, las maratones han desarrollado un modelo diferente, atrayendo una demanda sin precedentes y convirtiéndose en activos estratégicos para ciudades y patrocinadores.
Transformación del maratón en un activo global
La participación en maratones ha crecido exponencialmente, convirtiéndose en eventos internacionales con fuerte poder de fijación de precios y audiencias altamente comprometidas. Un ejemplo claro es el Maratón de Londres de 2027, que recibió más de 1.3 millones de solicitudes para unirse al evento, estableciendo un récord histórico que ilustra el atractivo global del maratón.
"Running now accounts for around 80 per cent of all mass participation event bookings, while marathon participation continues to grow," afirma Hans-Peter Zurbruegg de Infront.
Este auge no solo se limita a los eventos de renombre. Las ciudades como Sídney, Ciudad del Cabo y Shanghái están viendo sus maratones locales transformarse en eventos de los Abbott World Marathon Majors, elevando su perfil internacional y atrayendo a corredores de todo el mundo.
Factores detrás del auge
El aumento en la participación no es un fenómeno aislado. Según Hans-Peter Zurbruegg, vicepresidente senior de Active Lifestyle en Infront, existen megatendencias que respaldan este crecimiento. Entre ellas se encuentran una mayor conciencia sobre la salud, el bienestar y un estilo de vida activo. Además, la pandemia de COVID-19 aceleró este interés por actividades al aire libre como el running.
El running se destaca por sus bajas barreras de entrada: puede practicarse en casi cualquier lugar y requiere una inversión mínima. Esto lo convierte en un deporte accesible para una amplia audiencia, contribuyendo así a su popularidad masiva.
Implicaciones económicas y futuras perspectivas
El impacto económico de las maratones es significativo. No solo generan ingresos directos a través de tarifas de inscripción, sino que también promueven el turismo deportivo, ya que los participantes viajan, a menudo a nivel internacional, para competir. Además, las ciudades ven en estos eventos una oportunidad para posicionarse como destinos turísticos y deportivos de primer nivel.
El futuro del negocio de las maratones parece prometedor. Con la inclusión de más ciudades en el circuito de grandes maratones y la creciente participación global, la industria tiene el potencial de seguir expandiéndose. La clave para sostener este crecimiento radicará en la capacidad de los organizadores y ciudades para innovar y ofrecer experiencias únicas que sigan atrayendo a participantes y patrocinadores.
En resumen, el maratón ha pasado de ser una mera prueba de resistencia personal a convertirse en un fenómeno global con un impacto económico y social significativo. A medida que las ciudades y los patrocinadores se adaptan a este cambio, el potencial de crecimiento sigue siendo vasto, consolidando a las maratones como pilares esenciales dentro de la industria del deporte.