El reciente acuerdo entre la conferencia universitaria Big 12 y Monster Energy ha captado la atención de la industria del patrocinio deportivo. Este convenio, anunciado como el primero de su tipo en el ámbito deportivo universitario, ofrece a las escuelas $20 millones anuales, distribuyendo aproximadamente $1 millón por institución. Sin embargo, la recepción ha sido mixta, ya que algunos expertos creen que el acuerdo podría infravalorar el valor de la conferencia y crear problemas futuros para los activos específicos de las escuelas.

Un acuerdo pionero y sus componentes

El contrato entre Big 12 y Monster Energy se estructura en tres componentes principales. En primer lugar, los equipos de fútbol americano y baloncesto, tanto masculino como femenino, así como sus campos y canchas, llevarán parches con co-branding. Este movimiento marca el primer acuerdo de parches en uniformes a nivel de conferencia desde que la NCAA permitió tales asociaciones.

En segundo lugar, las temporadas regulares de fútbol y baloncesto de Big 12 serán renombradas como “Monster Energy Big 12 Football” y “Monster Energy Big 12 Basketball”. Finalmente, el acuerdo obliga a Monster a incluir activos de Big 12 en su mercadotecnia en más de 100 países, proporcionando una exposición intangible para la liga.

“Este acuerdo fue un año en proceso, y el proceso incluyó hablar con docenas de marcas nacionales”, dijo Brett Yormark, comisionado de Big 12, a FOS.

Críticas y preocupaciones en el mercado

A pesar de las celebraciones iniciales, el acuerdo ha recibido críticas. Un experto de la industria lo calificó de “objetivamente un trato terrible”, argumentando que las escuelas de Big 12 valen mucho más que el millón de dólares anual que recibirán. Las comparaciones con los acuerdos de parches específicos de las escuelas, que pueden alcanzar cifras millonarias anuales, han avivado el debate sobre si este acuerdo realmente beneficia a la conferencia.

El componente de parches co-brandeados y logos en campos y canchas no es directamente comparable a los acuerdos específicos de las escuelas, ya que estos últimos permiten a las marcas colocar su logo independientemente en los uniformes del equipo. Además, la compensación para la liga va más allá de los $20 millones anuales, incluyendo tarifas de conversión cubiertas por Monster, que también se ha comprometido a igualar dólar por dólar sus anuncios locales e internacionales promoviendo la conferencia.

Una preocupación adicional es que las marcas podrían ser menos propensas a pagar sumas elevadas para colocar sus logos en uniformes, campos y canchas si hay otros logos compartiendo ese espacio. Craig Sloan, CEO de Playfly, advierte que no hay un escenario en el que un acuerdo como este no afecte los derechos sobre activos individuales de las escuelas.

Mirando al futuro: ¿Una estrategia acertada?

Los directores atléticos de Big 12 autorizaron el acuerdo con Monster, lo que sugiere un consenso en la búsqueda de nuevas fuentes de ingresos y visibilidad. Sin embargo, el impacto en los acuerdos de patrocinio individuales de las escuelas aún está por verse. La capacidad de Monster para amplificar la presencia de Big 12 en el mercado internacional podría ser un factor decisivo en la percepción final del valor de este acuerdo.

En la perspectiva a largo plazo, el éxito del acuerdo dependerá de cómo Big 12 y sus escuelas balanceen los beneficios del aumento de la visibilidad global con los posibles impactos negativos en los ingresos de los patrocinios individuales. La capacidad para atraer a otras marcas y maximizar el valor de sus activos será crucial para determinar si este acuerdo establece un precedente positivo en el patrocinio deportivo universitario.