El Mundial de Fútbol de 2026, que se celebrará en Estados Unidos, México y Canadá, representa un hito sin precedentes en la estrategia comercial de la FIFA. Por primera vez, los ingresos por venta de entradas y paquetes de 'hospitality' superarán a los obtenidos por patrocinios, situándose como la segunda fuente de ingresos más significativa para el organismo. En un cambio estratégico, la FIFA ha presupuestado ingresos de 3.097 millones de dólares (2.676 millones de euros) por este concepto, cifra que es seis veces mayor que en el ciclo que culminó en Qatar 2022.
Una demanda extraordinaria
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, destacó en una reciente rueda de prensa que la demanda de entradas para el Mundial 2026 ha sido extraordinaria, superando en diez veces los niveles previos. Esto se traduce en más de 500 millones de solicitudes de entradas para un torneo que ha puesto a la venta hasta 7 millones de localidades. De estas, ya se han vendido más de 6 millones, lo que supera ampliamente el récord histórico de 3,5 millones establecido en 1994, también en Estados Unidos.
"La demanda de entradas no ha tenido precedentes, y no por un poco, sino que se ha multiplicado por 10 o más", aseguró Gianni Infantino.
El incremento en la capacidad de los estadios, muchos de ellos utilizados por la NFL, facilita la asistencia de grandes masas. Estadios como el MetLife de Nueva Jersey, con capacidad para 82.500 personas, y el AT&T Stadium de Dallas, con 94.000, ejemplifican esta tendencia. En promedio, se espera un aforo de 68.000 espectadores por partido, el doble que en Qatar 2022.
Implicaciones económicas y comerciales
Este enfoque no solo responde al aumento en el número de selecciones participantes, de 32 a 48, y el consecuente incremento en el número de partidos, de 64 a 104, sino también a una política de precios agresiva. La FIFA ha adoptado un modelo de precios dinámicos, adaptado a las prácticas comerciales de Estados Unidos. Aunque se ofrecieron paquetes de entradas a partir de 60 dólares, estos representaron solo el 1,9% del total disponible.
El mercado secundario refleja la alta demanda con precios medios para los partidos de España alcanzando los 1.184 euros. Las localidades para la final superan los 10.000 dólares, y paquetes premium han llegado a venderse por 27.882 euros.
Este escenario plantea preguntas sobre la accesibilidad del evento para el público general, pero también subraya el potencial de crecimiento económico del fútbol en Norteamérica. El aumento de ingresos por ticketing y 'hospitality' indica una transformación en el modelo de negocio del fútbol internacional, que podría influir en futuras decisiones de la FIFA.
Perspectivas futuras
La celebración del Mundial 2026 en Norteamérica no solo maximiza las oportunidades económicas del evento, sino que también sirve como plataforma para el crecimiento del fútbol en una región considerada emergente en términos futbolísticos. La elección de Estados Unidos, un país con una infraestructura deportiva robusta, ha permitido a la FIFA implementar una estrategia comercial sin precedentes.
El éxito de este modelo podría establecer un nuevo estándar para futuros mundiales, donde el equilibrio entre ingresos y accesibilidad será crucial. A medida que la FIFA busca expandir su influencia global, el Mundial 2026 podría ser un caso de estudio sobre la comercialización del fútbol en el siglo XXI.

