El galardón al mejor jugador del partido en el Mundial de la FIFA ha sido una tradición reconocida que no solo celebra el talento individual, sino que también ofrece una plataforma importante para los patrocinadores. Sin embargo, la edición más reciente del torneo ha introducido un cambio que refleja una creciente sensibilidad hacia las consideraciones personales y culturales de los jugadores. La FIFA ha implementado un sistema dual de premios MVP: uno con el patrocinio visible de Michelob ULTRA, y otro sin ninguna marca, destinado a respetar tanto motivos religiosos como decisiones personales de los jugadores.
Un gesto hacia la diversidad y el respeto
El cambio en la política de premios responde a la necesidad de ser inclusivos en un evento global como el Mundial, donde participan jugadores de diversas culturas y creencias. En el contexto actual, donde las audiencias y las personalidades públicas son cada vez más conscientes de los mensajes que respaldan, este movimiento de la FIFA permite a los jugadores rechazar la asociación de su imagen con productos que no alinean con sus valores personales.
"Para respetar consideraciones religiosas, existe un premio y un fondo sin marca disponibles a petición del jugador seleccionado", explican desde la FIFA.
Este enfoque dual también se aplica automáticamente a jugadores menores de edad, en cumplimiento con las leyes del país anfitrión. En Estados Unidos, donde se ha celebrado el torneo, la edad legal para el consumo de alcohol es de 21 años, lo que ha llevado a la FIFA a ofrecer directamente la versión sin publicidad a futbolistas menores de esa edad.
El caso emblemático de Kylian Mbappé
Más allá de consideraciones religiosas y legales, la FIFA también ha tenido que adaptarse a decisiones individuales adoptadas por jugadores influyentes. Un ejemplo prominente es el del francés Kylian Mbappé, quien ha optado por la versión sin marca del premio por razones personales y políticas. Mbappé ha sido un defensor vocal del control sobre el uso comercial de su imagen, evitando asociaciones con productos como bebidas alcohólicas y casas de apuestas. Su postura refleja un creciente movimiento entre los jugadores de élite hacia una mayor autonomía sobre sus derechos de imagen.
Este movimiento ya había ganado atención en 2022, cuando Mbappé se negó a participar en ciertos compromisos publicitarios con la selección francesa, lo que llevó a la Federación Francesa de Fútbol a revisar sus acuerdos sobre derechos de imagen. La postura del jugador no solo es un acto de resistencia individual, sino que también busca sentar un precedente para proteger a sus compañeros de equipo de compromisos no deseados con patrocinadores.
Perspectivas futuras y el impacto en el patrocinio deportivo
La decisión de la FIFA de permitir un formato dual para el premio MVP podría tener implicaciones significativas para el futuro del patrocinio deportivo. Por un lado, asegura que los eventos deportivos de alto perfil siguen siendo inclusivos y respetuosos de las diversas creencias y preferencias de los jugadores. Por otro, plantea preguntas sobre cómo las marcas pueden seguir maximizando su exposición en un entorno donde los atletas son más selectivos sobre las asociaciones comerciales.
Este enfoque podría ser el precursor de un cambio más amplio en la manera en que se gestionan los derechos de imagen en los deportes. A medida que más jugadores comienzan a ejercer control sobre sus asociaciones, las organizaciones deportivas deberán encontrar un equilibrio entre las necesidades comerciales y el respeto a la diversidad de sus atletas. En última instancia, este cambio en la política de premios MVP podría ser el inicio de una tendencia más grande hacia una personalización y respeto mayor en el patrocinio deportivo.


