La reciente decisión del Banco Santander de contratar a UBS para llevar a cabo la valoración de su filial en Brasil y formalizar una oferta de compra de 1.900 millones de euros por el 10% que no controla, marca un punto de inflexión en su estrategia de inversión en uno de los mercados más importantes de América Latina. Este movimiento llega tras un periodo de distancia entre ambas entidades, que se remonta a la fallida contratación de Andrea Orcel como CEO de Santander en 2019.

Un cambio de rumbo en las relaciones

La relación entre Santander y UBS ha sido compleja en los últimos años, especialmente tras el desencuentro por la figura de Orcel, quien había sido un pilar en la banca de inversión antes de su intento fallido de asumir el liderazgo del banco español. Desde entonces, Santander ha reducido su dependencia de UBS, aunque ha mantenido vínculos en áreas como emisiones de deuda.

La elección de UBS para este informe de valoración no solo restablece una relación que había sido significativa durante años, sino que también señala la confianza que Santander deposita nuevamente en el banco suizo. El contrato, que implica un pago de 1,5 millones de euros por el informe, refleja el carácter estratégico de esta operación. Este encargo, realizado el 12 de septiembre, se considera crucial para formalizar la opa sobre la participación no controlada en su filial brasileña, lo que podría tener un gran impacto en su posición en el mercado.

“La inversión de 1.900 millones de euros por el 10% de la filial brasileña es un paso clave para consolidar la presencia de Santander en un mercado en crecimiento.”

Implicaciones para el futuro de Santander

La decisión de Santander de mover ficha en Brasil no es casual. El mercado brasileño ha mostrado un crecimiento constante en los últimos años, y la consolidación de su participación en este mercado podría ofrecer al banco español ventajas competitivas significativas. La oferta de 1.900 millones de euros no solo busca aumentar su participación en una de las economías más grandes de América Latina, sino que también busca mejorar la rentabilidad de la filial en un contexto de creciente competencia.

En un entorno donde otros bancos, como JPMorgan, han recibido comisiones significativamente más altas (hasta 45 millones de euros en los últimos dos años), Santander parece decidido a recuperar terreno en el ámbito de fusiones y adquisiciones. La elección de Bank of America como asesor financiero adicional, junto a UBS, sugiere una estrategia más robusta y diversificada para abordar esta operación.

Las cifras de UBS reflejan esta dinámica. En los últimos dos años, la firma suiza no había recibido remuneración de Santander por servicios de consultoría relacionados con la filial brasileña. Sin embargo, el reciente encargo podría señalar el inicio de una nueva era de cooperación entre ambas entidades, que podría resultar beneficiosa para Santander, especialmente si se considera que UBS ha sido históricamente un asesor de confianza en Europa.

El hecho de que un banquero de UBS involucrado en la elaboración del informe posea opciones sobre acciones de Santander no ha sido visto como un conflicto de interés, lo que podría indicar un enfoque más profesional y centrado en la independencia del asesoramiento. Esto, junto con la remuneración de 1,5 millones de euros, sugiere que Santander está dispuesto a invertir de manera significativa en la estrategia que busca llevar a cabo.

A medida que se avanza en la formalización de esta oferta, el mercado estará atento a la respuesta de los accionistas y al impacto que esta operación tendrá en la valoración de la empresa en un contexto competitivo. La consolidación de su presencia en Brasil podría no solo mejorar las métricas financieras de Santander, sino también reforzar su reputación en el ámbito internacional.

En conclusión, la alianza renovada entre Santander y UBS para esta opa representa no solo un regreso a una relación de trabajo fructífera, sino también un paso estratégico hacia la consolidación de su posición en uno de los mercados más prometedores de América Latina. A medida que la operación avance, será crucial observar cómo se desarrolla esta dinámica y qué implicaciones tendrá para el futuro del banco español.